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martes, 19 de mayo de 2009

BREVE ANÉCDOTA DE LA JEFA DE ENCUESTADORES QUE HA CONTADO VARIAS VECES, CON ALGUNAS VARIANTES, EN LAS TENIDAS DEL CUARTO ESCALÓN.




Casilda Recagorri tuvo su primera experiencia sexual, propiamente dicha, en la tienda de deportes de un macro centro comercial de Baracaldo. Había ido con unas amigas a comprar ropa para la nieve y mientras ellas se probaban unas botas, Casilda se puso a deambular por el enorme recinto sin ningún objetivo definido. Iba distraida en sus cavilaciones cuando entró, sin darse cuenta, en el departamento de equitación y se encontró frente a un enorme expositor de fustas. Casilda sintió la perplejidad que hubiera experimentado frente a una nave extraterrestre.

Tardó en reaccionar. Jamás había estado cerca de uno de aquellos artefactos, los había visto fugazmente en televisión y se había fijado en el uso intensivo que hacían de ellas los jinetes cuando se acercaban a la meta. Por lo demás, nunca le habían interesado los caballos ni nada relacionado con ese mundo. Alargó la mano derecha y como si estuviera oficiando una ceremonia, agarró con fuerza una de las fustas más largas, era de color negro satinado y terminaba en una lengüeta de cuero. Sintió su mango estriado, la miró fijamente y con el brazo extendido la agitó en el aire. La fusta ululaba con su silbido característico. Era emocionante.

Sin pretenderlo, por puro azar, Casilda adoptó una postura firme, marcial, al tiempo que se golpeaba ligeramente la pantorrilla con aquel artilugio sofisticado. Fue en ese preciso instante cuando Casilda sintió un furor incontenible que nacía en la parte más íntima de su ser y se extendía por todo su cuerpo en un cataclismo de ondas concéntricas. Por unos segundos perdió la noción del tiempo. Sus amigas la encontraron mirando la fusta con el gesto inconfundible de los fanáticos, mientras hacía los movimientos precisos para cortar el aire con aquel zumbido hipnótico.

-Casilda ¿Qué te pasa? Le preguntaron alarmadas.

-Nada, contestó ella sin apartar la mirada de aquel increíble descubrimiento, creo que voy a comprar este chisme.

15 comentarios:

  1. Eres muy bueno, Uncle, y tu timidez es candorosa. Estoy durmiéndome y no puedo hacer comentarios de texto, pero estoy segura de que tengo toda la razón. Me he querido apuntar a seguidores o registrarme, pero sale mi nombre y lo he borrado. Yo creía que sólo lo vería el administrador del blog, o sea tú.

    Gracias, Flames, por dejarnos la dirección enlazada.

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  2. Ya he llegao.
    Tiene usted un lector más.

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  3. Ya estoy aquí.
    Tiene usted un lector más.

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  4. A mí tembién me tienes de lectora. Pero no nos dejes solos en heterodoxias.

    Mercedes

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  5. Acabo de enterarme, Don Uncle.
    (Por Flames, que es un chivato)

    ¡¡¡Enhoragüena!!!

    Por cierto, muy duro el hilo de Mabel.

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  6. ¡Qué pasada!

    Don Uncle, me gusta mucho cómo escribe, de veras. Pero eso, que no deje de pasarse por Heterodoxias, que se le echa en farta, caramba.

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  7. Coño, los de heterodoxias tienen el servidor en Myanmar pero tú ¿dónde lo tienes? ¿En San Francisco? Llevo en pie casi una hora y son las 22.48 h

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  8. ¿A que no sabes quien vende la chabola, Uncle?

    ;)


    Ya tienes tús fieles, y ellos un sitio donde ir.

    ¿ves como era fácil?

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  9. Por cierto, sin que sirva de precedente te voy a echar unas flores...

    Que sepas que este último relato es una joya, si no fuera por mi desmedido amor propio, habrías conseguido darme envidia.

    :)

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  10. Uncle, le perseguiremos donde vaya.

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  11. Un placer leerle en su propia reserva....la verdad es escribe usted muy bien (en mi opinión)

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  12. lo he vuelto a leer, que risa XD, me imagino yo que hubiera pasado si entra en la sección de baseball?...
    salud

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  13. .

    Son Vds. muy amables y me siento abrumado.

    Uncle Thom.

    .

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